domingo, 29 de julio de 2012

Soy papel.

Dejo que el día amanezca por sí sólo,
y en su poder la decisión de agarrarme a la mañana.
Dejo que me robes, 
que me atraques si tengo algo valioso,
a ver qué es lo que sacas de mí.

Tiento a la suerte, me muevo como un papel volado.
Ando a ras del suelo, me intoxico con tu polvo, me mojo, me arrugo, me encojo.
No me quiero proteger, ya ves que no me escondo.

Ojos sin genio, sonrisa drogada, uñas limadas.
Ausencia y carencia. 
Llueve por nada, 
me empapo por todo.

Soy como tú, papel volado y húmedo, 
que no se puede escribir en mí.

No busco ni encuentro,
que ocurra lo que diga la mañana.

martes, 5 de junio de 2012

Improvisando.


Verbo extraodinario, inhabitual.
Verbo que parece prohibido,
que incumple,
que descuadra al mundo.

Improvisando.
Es malvado y pícaro,
es un condicional, es un reto.
Es dejar que pase,
es lo que no te atreves,
es desprenderse, abrir, dejar ir.
Es aceptarse.

Es escribir rápido, no revisra.
Es soltar, escupir, vomitar.
Descolocar. Es caos, es desorden.

Improvisando, es un estado.
Es como es, tal y como es.
Es naturaleza, es como tiene que ser,
es imperfección, es no enmascarar.
Contrario a preparado, es no tratar.
Es pureza, y a la vez asquedad,
es el polvo que nunca saldrá.


Improvisando.
Si somos improvisando seguramente haremos daño.
Seremos polvo, torbellino, huracán.
Seremos deseo y luego acción.
Y acción.
Y más acción.
Sólo deseo, ambición.
Y nos dará bastante igual lo que esté ocurriendo,
porque seremos irresponsables,
crudos y bruscos movimientos.

Seremos engaño.
Deformados capaces de deformar.
Poderosos, egoístas, criados
de nuestra propia voluntad.
Caprichosa ella, inconsciente.

Seremos lo que queramos que sea, al fin y al cabo.

Improvisando.




lunes, 4 de junio de 2012

mu.

Cada uno de nosotros somos un vacío, somos nada, porque todo lo que poseemos no es nuestro, lo recibimos de otro. Mi cuerpo, mi cara, mis palabras, mi propio acento, vienen de mis propios padres y antepasados.

La naturaleza intencionadamente pone nuestro ombligo ahí para que lo veamos cada día, como una señal o símbolo de que nuestros cuerpos están dados como un regalo. Literalmente vivimos de nuestra madre durante nueve meses, vivimos gracias a su alimentación y cuidados, y no hicimos absolutamente nada para merecerlo.

Por tanto, nosotros realmente no somos nada, somos el vacío, somos mu.


Del libro Réquiem por Nagasaki. 

sábado, 3 de marzo de 2012

qué dibujar con la palabra "destino".

Imagina, abre tu mente, suéltate. Piensa en lo que quieres y hazlo posible. Sigue tus impulsos y actúa, sólo disfruta. Hazlo fácil.

Me sorprende la facilidad que tenemos para limitarnos y ponernos obstáculos innecesarios. Nos atamos a una cuerda que sale y entra por un mismo punto, de manera que nos resulta tan fácil seguir el camino, nos agrada estar siempre tan cerca del principio y del final...

Pero esta cuerda es demasiado corta, se cierra enseguida. El trabajo sobre esta línea, cerrada, se anula porque el "dónde" y el "hacia" coinciden, porque esta cuerda sólo forma nudos y nudos que nos impiden salir.

Y me doy cuenta de esto cuando una mañana me dio por preguntar: ¿qué dibujaría con la palabra destino? Pues no soy capaz de imaginar, porque tengo una cuerda que me ata tanto que no deja a mi cuerpo hablar.




miércoles, 1 de febrero de 2012

Porque la vida es sueño, y el despertar es lo que nos mata.

Esta vez no escribo para mí, lo cual me sorprende bastante. Es curioso cómo te pueden llegar a afectar hechos o situaciones tan ajenos a veces. Pero sí, en este caso me he topado con un artículo en el que se habla de algo que soy consciente de que nunca podré sentir hasta que no me ocurra algo similar, pero que se escribió con la mayor pureza y razón posible. Esta persona no buscaba lectores como yo, sólo buscaba escribir, escribirle. Pero de rebote ha llegado a mí también.

Así que voy a hablar de perder y ganar, de seguir caminando a oscuras a pesar no ver nada. De confiar y de recordar a alguien perdido. De luchar por ti de la mejor manera: disfrutando de tu pasión: la nieve, la montaña, el snowboard.


Un bloque de hielo a dos metros de tus pies.
Te llama,
te invita a que vayas hacia él ,
a que lo imagines,
a que jueges con él.

Aceptas, sin un querer forzado ya estás escribiendo sin ver.
Ahora visualizas.
En frente un blanco puro, una luz radiante, unos ojos cerrados.
Lo ves, y sonríes.

Te reta, buscas el momento y al fin no resistes.
Con los ojos cerrados sigues,
y tu cuerpo se empieza a mover.

Teclas pulsándose ahora.
Textura, agilidad, presión, suavidad.
Todo se acentúa, te notas grande, tus pasos ahora de gigante,
todo se vuelve uno, se une y suma a tu oscuridad.

Y ahora sólo actúas, no piensas,
sin saberlo el bloque de hielo ya quedó tiempo atrás.
Otros obstáculos surgen, aparecen bajo tus pies, amenazan.
Ya no te invitan a que juegues, sino que te obligan a entrar.
Quieren que despiertes, que abras los ojos.


Pero no lo consiguen, te notas segura.
Tus puños no escribirán palabras perdidas
porque tienes la nieve contigo,
porque siempre te dará su reflejo;
porque tienes la confianza y seguridad de que le vas a ver y sonreir,
aunque decidas no abrir los ojos otra vez.

Todo se acentúa cuando decides tirarte sin guías,
todo se disfruta, mucho más, cuando buscas no decidir,
no pensar, sólo confiar
en tu recuerdo.

Porque la vida es sueño, y el despertar es lo que nos mata.



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jueves, 6 de octubre de 2011

La huella del café de la mañana


La huella del café por la mañana, muestra con descaro una juventud descuidada.
Son los restos del vicio impuesto por una decisión indecisa.

La rutina propia sin razón, el orden desordenado.
Es la maquinaria de un cuerpo sin cuerpo, y sus acciones sin causa.
Son todo dudas, en esta juventud descuidada.

Son los paseos con la mirada en la acera,
los esquivos de ojos, el egoísmo en el camino.
Es el miedo a sentir frío,
el miedo a una palabra real.

Es la lucha individual,
la carrera a oscuras, cerrar los ojos para no ver adelantar.
Es su elección sin consultar, mal elegida.
Todo es miedo a que se borre el camino pintado
por el choque con la realidad.

Es esta juventud descuidada, que por ahora sólo sabe caminar, y caminar.

jueves, 30 de junio de 2011

Ni más ni menos: En busca del equilibrio.


Nuestro error la mayoría de las veces consiste en limitarnos; otras en aspirar a demasiado. Hay que saber analizar tu "statu quo" para conocer en profundidad tus verdaderas posiblidades.

"Statu quo", que se traduce como «estado del momento actual», hace referencia al estado global de un asunto en un momento dado. Normalmente se trata de asuntos con dos partes interesadas más o menos contrapuestas, en el que un conjunto de factores dan lugar a un cierto «equilibrio» (statu quo), sin que dicho equilibrio tenga que ser igualitario (por ejemplo, en una situación de dominación existe un statu quo a favor del dominador).


Y un día, decides probar algo nuevo. Te gusta, y lo pruebas otra vez. Te gusta más, y lo pruebas una vez más. Lo espontáneo se convierte en rutina, y de la rutina surge un hobbie. Y ahora no lo pruebas, lo practicas. Practicando y practicando avanzas, y del progreso surgen tus metas. Ahora practicas, avanzas, y buscas nuevos objetivos. Del objetivo surge una motivación, y ahora tu fin va más allá, surge el afán de superación. De la superación surge el triunfo, y tras triunfo y triunfo se crea una pasión. Aquí es cuando te das cuenta de que esto no es sólo un hobbie. ¡Ups!

Sin darte cuenta, cambias tu rutina diaria para amoldarte a la nueva rutina, a esto que todavía dices que es sólo un hobbie. Y de tu nueva rutina surge, irremediablemente, tu nueva vida. Te rodeas de gente nueva, con motivaciones parecidas a las tuyas, con objetivos acordes a los tuyos, con parecida mentalidad, con formas de divertirse también parecidas, pero con una única diferencia, en general, bastante grande: esas personas tienen una vida muy distinta a ti. Aquí surge la distinción, también bonita diría yo, pero que hace replantearte todo esto. Ahora aparece tu verdadero yo y tu circunstancia actual. Tu vida, tu rutina real, tus objetivos anteriores, tus responsabilidades, tu trabajo, tu carrera...en otras palabras, tu statu quo. Esta recopilación de circunstancias crean otra recopilación de preguntas, las cuales no sabes muy bien cómo responder. Disfrutas de lo que haces, eso lo tienes claro, pero en cierta medida esa diversión ahora se alimenta de nuevas necesidades, nuevas motivaciones, que parecen incompatibles con tu circunstancia. Pensado así, tristemente, esas circunstancias ahora son una mera limitación. Y aquí es cuando cada uno, de una manera u otra, busca su equilibrio.

Ni más, ni menos. Define qué es lo primario y qué es lo secundario para ti, pero no te limites. Tampoco te compares, porque cada uno posee su propio statu quo. No busques igualdad, porque no la hay. Tampoco busques un objetivo preciso, porque tu mente se cerrará. Sólo encuentra el punto medio, y disfruta de tu pasión y de la de los demás.